Balneario de Alfaix
El Balneario de Alfaix, hoy abandonado, es uno de los establecimientos que aprovechan las bondades de las fuentes termales y mineromedicinales del río Aguas.
Los antiguos baños de Alfaix, hoy en ruinas, son conocidos desde época árabe. Aunque de ellos se tiene constancia fehaciente a partir de 1914. En esta época, el establecimiento es frecuentado por bañistas de muy diversa procedencia. Cuenta con diversas zonas de baño, y lugares para albergar a sus huéspedes, aquejados mayormente de artritis. Ya que las aguas termales de los baños de Alfaix tienen excelentes propiedades para estas dolencias, por ser carbonatadas, cálcicas y ferruginosas.
Al parecer, fue la imprudencia de su propietario, que quiso construir una nueva galería para aumentar su caudal, lo que terminó con el manantial. Por fortuna, a unos cien metros de distancia, nacía otra fuente, de aguas sulfatadas y cálcicas que, aunque no eran termales, poseían efectos muy beneficiosos sobre las enfermedades de la piel.
En 1924, cuando la barriada de Alfaix pasa a pertenecer a Los Gallardos, su famosos baños son conocidos como «Balneario del Anear», por ser este el nombre de la fuente o manantial que los nutre. Continúa siendo de propiedad particular, y dispone de una calle ancha, donde se distribuyen los alojamientos para alquilar a los bañistas. El paseo desemboca en una amplia placeta, rodeada por frondosos árboles, a cuyo cobijo pasan los huéspedes las calurosas noches de verano. El recinto de los baños está rodeado también por una amplia y rumorosa huerta, sembrada con árboles frutales.
En cuanto a los baños en sí, dispone de varias piscinas y bañeras, distribuidas en habitaciones individuales, y a las que se accede a través de unas escaleras descendentes. No obstante, sobre estas instalaciones pesa la amenaza constante de las avenidas del río Aguas, que obligan a realizar frecuentes reparaciones. Hasta la ocurrida en 1950, de la que el «Balneario del Anear» no puede recuperarse, cerrando definitivamente sus puertas.

El río Aguas
Las ruinas del antiguo balneario de Alfaix se hallan en la confluencia de los ríos Jauto y Aguas. Más concretamente en la orilla izquierda de este último, que suele mantener su caudal de forma estable durante todo el año. Ya que se trata de aguas subterráneas procedentes del karst en yesos de Sorbas. Son numerosos los manantiales ligados a este karst, algunos de ellos con propiedades termales y minerales que han posibilitado el establecimiento de balnearios como el de Alfaix.