Molino nuevo
En la margen izquierda del río Aguas se localiza otro de los molinos harineros que se instalaron en sus riberas, movidos por la fuerza del caudal.
Una vez pasado el viaducto del puente Baquero, encontraremos en la orilla izquierda del río Aguas otro ingenio harinero, conocido como molino Nuevo. Al igual que los anteriores, se trata de un molino hidráulico de rodezno y, aunque se halla prácticamente en ruinas, aún conserva algunos elementos que permiten conocer su tipología y funcionamiento.
Uno de estos elementos es la acequia o «atarjea» que conducía el agua desde el río hasta el «cubo» del molino para embalsarla. Se trata de un canal construido de robusta mampostería, con una altura de alrededor de un metro y una anchura aproximada de setenta centímetros. El cubo, en este caso con una abertura circular, también está construido con piedra muy resistente, ya que es aquí donde el agua debe caer con la mayor presión posible sobre el «rodezno». Este último, una especie de rueda con aspas, es la pieza clave que hace mover las ruedas del molino.
Los molinos de rodezno se hacen muy populares en la antigüedad, ya que son los que mejor se adaptan a los caudales escasos de agua y a la orografía montañosa del terreno. Además, requieren de poco mantenimiento, por lo que su uso se extendió hasta mediados del siglo XX. Aunque con la introducción de mejoras, como la sustitución de algunas piezas de madera por otras de metal más resistentes, la ampliaron del número de piedras de moler, llamadas «muelas» o, incluso, la utilización de un motor eléctrico adicional para cuando el agua escaseara.
Junto al rodezno, una de las piezas esenciales del molino harinero son las piedras de moler. Las «muelas» se disponen de forma superpuesta. La de abajo, que recibe el nombre de «solera», permanece fija, mientras que la de arriba, conocida como «carrera» o «volandera», es la que gira. Cada una pesa alrededor de dos mil kilos, y presentan muescas en la superficie para facilitar la trituración del grano.