Cañón fluvial del río Aguas

Conoce el singular molino de la Cueva a través de uno de sus trabajadores, el tío molinero. Te explicará su oficio y el funcionamiento del ingenio hidráulico.

A continuación del molino de la Cueva, se abre ante la vista uno de los paisajes más espectaculares de este sendero. Formado por el cañón fluvial que el río Aguas dibuja en este punto de su trayecto, y que es considerado como uno de los lugares de Interés Geológico de Andalucía, ocupando un espacio de algo mas de 13 hectáreas.
El río Aguas es de los pocos que mantienen caudal constante durante todo el año y en buena parte de su recorrido. Hacia él vierten otros ríos, como el Jauto, y pequeños arroyos de ramblas y barrancos. Pero el principal aporte proviene del agua subterránea embalsada en el karst de yesos de Sorbas. Eso explica las bellas tonalidades blancas y esmeraldas de esta cuenca, que atraviesa un grandioso cañón de imponentes paredes verticales.
En su fondo, se aprecia la frondosidad de una vegetación que crece al amparo de la humedad del río, y que contrasta con la aridez del paisaje que lo rodea. Es como un verdadero oasis, en el que encuentran su hábitat gran variedad de animales y plantas. Las adelfas y las carriceras forman bellos bosquetes, junto a macizos de cañas, tarajes y juncos, sobre los que destacan algunos ejemplares de sauces, palmeras y álamos blancos.
En este lugar crecen también endemismos como el romerillo de Turre Teucrium Turredanum, que solo vive en sustratos de yeso. Y, en las fisuras rocosas del cañón, se aprecian especies tan raras y vulnerables como la Ceratocapnos heterocarpa, y el Teucrium freynii, ambos con pequeñas y delicadas inflorescencias de color rosáceo y blanco.

Diferentes tipos de anfibios, como el sapo corredor, viven próximos a las charcas. Sobre la superficie del agua revolotea el delicado caballito del diablo y, en los acantilados de piedra, planea majestuoso el halcón peregrino. En ellos hacen sus nidos, junto con otras aves de pequeño tamaño como la cogujada montesina, con su característica cresta en la cabeza, o la collalba negra, de plumaje brillante y cola blanca.

La tortuga mora y el galápago leproso
Entre los matorrales y carrizales del cañón fluvial es frecuente encontrar ejemplares de tortuga mora, especie en peligro de extinción que encuentra aquí uno de sus últimos refugios. Mientras que las charcas y remansos del río Aguas sostienen una importante comunidad de reptiles, entre los que destaca el galápago leproso, la única tortuga autóctona presente en el sureste de España.