Molino de la Higuera

El molino de la Higuera domina un paisaje fastuoso. Rodeado por la frondosidad de un vergel y con la rotunda garganta del río Aguas como telón de fondo.

En uno de los pronunciados meandros que dibuja el río Aguas se ubica el antiguo molino de la Higuera. Un ingenio movido por la fuerza motriz del agua, cuyo origen parece situase también en época árabe, al igual que el resto de los molinos que jalonan las riberas de este caudal, y que son testigos del importante pasado cerealístico de la comarca.
El cereal de secano, sobre todo trigo y cebada, se produce de forma abundante en un terreno de sustrato poco fértil y dominado por el clima estepario, en el que escasean las lluvias. Sin embargo, hay lugares, como el entorno del río Aguas, en el que es posible cultivar árboles frutales, como higueras, naranjos y limoneros, incluso hortalizas. Y ello debido a que el río Aguas mantiene su caudal durante todo el año.
En uno de estos lugares idílicos se halla el molino de la Higuera, envuelto en un paisaje que recuerda al de los oasis. El edificio, hoy transformado en un complejo rural, está cobijado por la sombra de palmeras, chumberas y eucaliptos, rodeado por plantaciones de olivos y almendros. En el centro, convertido en piscina, aún conserva el estanque que servía para regular la entrada del agua al molino, un sorprendente ingenio hidráulico que estuvo en funcionamiento hasta el año 1960.
Las paredes rocosas de la garganta del río Aguas son el telón de fondo del molino de la Higuera. Se trata de un antiguo canal fluvial por el que debió discurrir este río hace miles de años. Excavando, paciente, sobre la capa de posicionar el hito en ella estratos del terreno, hasta formar una profunda cicatriz que deja al descubierto la historia geológica del lugar. Una historia que se remonta a un tiempo prehistórico, en el que estos parajes estuvieron anegados por el mar.