Antiguos bancales de cultivo
Los tradicionales bancales que pueblan ramblas y barrancos, hoy abandonados, contrastan con las revolucionarias técnicas de la agricultura moderna.
Habrás observado a lo largo del sendero unos curiosos muros de piedra en la pendiente de los cerros, entre ramblas y barrancos. Se trata de bancales de tierra cultivable, ganados a la montaña con técnicas aprendidas hace miles de años. Puede que de los fenicios y los romanos, aunque son los moriscos quienes perfeccionan este método agrícola, que tanto recuerda al paisaje alpujarreño. Es una manera de aprovechar el poco terreno cultivable que existe en zonas montuosas y áridas como esta.
En el siglo XIX, estos parajes serranos están cuajados de bancales. Los hay incluso en las cumbres más inhóspitas de las montañas. Se disponen entre barrancos, para aprovechar la escorrentía del agua de lluvia, o próximos a los cauces de las ramblas, donde existe mayor humedad y pueden prosperar algunos pequeños huertos. Aunque los cultivos son mayormente de secano: cereales, vides, olivos y almendros. También se dan los algarrobos, las higueras y los granados. Pero, en cualquier caso, se trata de una producción escasa, de subsistencia.
Este tipo de laboreo aterrazado se mantiene vigente hasta los años 60 y 80 del siglo XX, cuando comienzan a introducirse en la provincia las técnicas de la agricultura moderna. El invernadero y los cultivos intensivos van a cambiar para siempre la fisonomía de estos lugares.

Cultivos intensivos
Más adelante, en este sendero, encontrarás una balsa de agua moderna, que proporciona el riego a los invernaderos que verás situados más abajo. También verás, a una distancia de kilómetro y medio, una gran extensión de cultivos intensivos, junto a la rambla de Costillas de Hornos. Ambos son ejemplo de las modernas técnicas de explotación agrícola que, contra todo pronóstico, han situado a la provincia de Almería a la cabeza en la exportación de frutas y hortalizas, con el sobrenombre de «la huerta de Europa».