El puente de los Burgos
La vigilancia y el mantenimiento de las vías del ferrocarril es esencial para prevenir accidentes. Aún así, suceden. Te lo cuenta Remigio Gallardo, uno de sus operarios más veteranos.
El puente de los Burgos, en la pedanía del mismo nombre, se eleva sobre la los Burgos rambla de las Costillas de Hornos. Aún es posible apreciar su excelente ingeniería. Una estructura de 800 m de luz, para la que fue necesario realizar importantes trabajos de excavación. Se aplicó hormigón, albañilería hidrófuga y piedra labrada, entre otros materiales y técnicas de alta calidad, teniendo en cuenta las toneladas de peso que habría de soportar.
No obstante, el tren minero no solo arrastraba pesados vagones de mineral ferruginoso. También era posible engancharle un compartimento llamado «vagón-salón» en el que podían viajar cómodamente varios pasajeros.
Los operarios del ferrocarril disponían, igualmente, de un vagón pequeño, llamado la «jardinera», que acoplaban al convoy para subir hasta las minas de Bédar. Sin embargo, cuando se trataba de realizar el camino contrario, en sentido descendente, no era precisa la fuerza de la locomotora. La jardinera, simplemente, aprovechaba la pendiente favorable para bajar hasta Garrucha con la sola ayuda de un freno. Los días en los que no había tren para subir hasta Bédar, la jardinera podía hacerlo mediante tracción animal, al modo de las vieja diligencias.
Desde el puente de los Burgos, la línea del ferrocarril minero gira hacia la derecha en busca de las playas de Garrucha, para embarcar su cargamento de hierro con destino al extranjero. Pero nosotros giraremos en sentido contrario, ascendiendo por el camino que dibuja la propia rambla.

El cargadero de Garrucha.
El último destino del ferrocarril minero era el cargadero de Garrucha, situado en primera línea de playa. Pero en este lugar, la costa no tenía suficiente profundidad para hacer un embarcadero. Por lo que se ideó un alto terraplén, hasta el que llegaban los vagones cargados de mineral. De ahí era transportado en vagonetas hasta unos pequeños muelles donde pequeñas embarcaciones, o gabarras, lo conducían hasta los buques fondeados a cierta distancia.